El canal Huiru Catac

Autor: Jesús Oswaldo Maza Poma (jesusbrave@hotmail.com )


INTRODUCCIÓN
El presente documento consiste en el informe técnico elaborado en base a los trabajos de reconocimiento arqueológico realizados en mayo de 2016 en el distrito de Cáceres del Perú, provincia del Santa, departamento de Ancash.

Los trabajos exploratorios fueron financiados por la Asociacion Jimbe DI, en coordinación con su presidente y socios principales de la referida asociación.

Los datos presentados en este reporte técnico tienen como objetivo presentar formalmente, vale decir arqueológicamente, las características principales del canal prehispánico Huiru Catac.

Durante muchos años, la cuenca alta del río Nepeña ha sido olvidada y no existen muchas referencias arqueológicas relacionadas al desarrollo de las sociedades que habitaron su territorio. El reconocimiento arqueológico sistemático del canal Huiri Catac y sus componentes arqueológicos periféricos, representa un esfuerzo por entender dicho desenvolvimiento partiendo desde la natural necesidad que tienen las sociedades agrícolas por el manejo del recurso hídrico.

Asimismo, gracias a este trabajo de investigación y al exhaustivo registro que se realizó en campo de los componentes arqueológicos periféricos al canal, se pudo evaluar el estado de conservación del que quizás sea, la obra arqueológica de mayor envergadura ubicada en territorio jimbeño. Obras que demandan el uso de una considerable fuerza humana en condiciones geográficas adversas denota de por sí, un nivel de organización social y político a tomar en cuenta; en otras palabras, nos indican de las sociedades progresistas que habitaron el territorio jimbeño desde tiempos inmemoriales.


EL CANAL HUIRU CATAC

Para una mejor comprensión geográfica del canal se optó por dividirlo en cuatro tramos, los cuales vienen definidos por los accidentes naturales más importantes encontrados en el área, tales como cerros y quebradas.

  • Tramo I: comprende desde su nacimiento (Km 0 + 000) hasta la quebrada San Mateo (Km 5+ 730) (ver mapa 2).

Al respecto queremos discutir la propuesta de Villafana (1986), quien sostiene que el canal Huiru Catac nace en la laguna Ichik Huirí. El mencionado investigador realiza tal suposición basándose en fotografías aéreas, tal como refiere en la fuente de su croquis del canal. No negamos que Villafana haya realizado el reconocimiento del canal en sus diferentes tramos, pero no parece haber llegado al origen que él supone en su croquis, ya que en todas sus descripciones del canal, siempre refiere y describe sectores cercanos a la carretera, restringiéndose solo a registrar los tramos cercanos a esta.

El canal de Huiru Catac nace de una bifurcación intencional de la escorrentía de agua que baja de la laguna Tocanca, aproximadamente a unos 130 metros al oeste de la compuerta de dicha laguna2. En su nacimiento, destaca una gran piedra; pensamos a modo de indicador para conocer la ubicación del origen del mismo.

Figura 23. Vista detalle del origen del canal Huiru Catac. Bifurcación de la escorrentía.

Figura 23. Vista detalle del origen del canal Huiru Catac. Bifurcación de la escorrentía.

En todo el recorrido del mismo, se encuentra dentro del distrito jimbeño. Nace a una altura de 4500 msnm y sigue su curso aguas abajo.

El trabajo de campo permitió conocer una longitud de 28 kms aproximadamente, pasando por tres de las ocho regiones naturales descritas por Pulgar Vidal (1998). Nace en la Puna, sigue su recorrido sinuoso por los acantilados de la Suni y desciende hasta los pisos más altos de la Quechua, muy cerca al pueblo de Quilcay (para conocer más datos técnicos del canal, ver tabla 2).

Tabla 2. Cuadro técnico del canal Huiru Catac (ver mapa 3 y 4)

Tabla 2. Cuadro técnico del canal Huiru Catac (ver mapa 3 y 4)

Sus primeros 200 metros los hace en dirección noroeste, luego, al llegar a la quebrada Capado Cocha (donde recibe las aguas de la laguna del mismo nombre), gira en dirección suroeste unos 2 kilómetros. En este punto vuelve a dirigirse hacia el norte, en dirección de la laguna Coñocranra. Luego, después de recibir las aguas de esta laguna, gira en dirección oeste. Sigue en esta dirección 1 kilómetro. A esta altura el canal es totalmente perceptible al ojo humano. Fue aquí donde se logra distinguirlo como tal. Asociado al canal se encuentra un aparente camino de herradura a unos 20 metros más abajo. Es aquí donde el canal pasa por una serie de acantilados, en donde el constructor no pudo horadar la roca y levanto inmensos muros de contención de hasta 10 metros. Lo resaltante de ello, radica en que algunos permanecen intactos al paso del tiempo y los movimientos sísmicos (ver figura 24 y 25).

Muro de contención identificado en zona de acantilados. Vista O-E

Figura 24: Muro de contención identificado en zona de acantilados. Vista O-E

Primer terraplén registrado en la zona de acantilados. Vista en escala. El jalón mide 1m

Figura 25: Primer terraplén registrado en la zona de acantilados. Vista en escala. El jalón mide
1m

Cabe agregar que en una de las piedras que conforman el muro de contención del canal se identificó una progresiva. Creemos que sirvió para trazar un eje de alguna obra no concluida (ver figura 26)3.

Figura 26: Progresiva grabada en piedra de la cara externa del muro de contención del canal.

Figura 26: Progresiva grabada en piedra de la cara externa del muro de contención del canal.

Siguiendo hacia el Norte, en dirección a la quebrada San Mateo, el trazo del canal permanece distinguible (ver figura 27).

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  • Tramo II: comprende desde la quebrada San Mateo hasta la loma de Recuay Posada (Km 15 + 140) (ver mapa 5).

Al llegar a dicha quebrada, vuelve a tomar el rumbo oeste por unos 2 kilómetros, no sin antes pasar por una serie de pequeños terraplenes construidos para salvar los desniveles del relieve, los cuales se encuentran en su mayoría colapsados. Se distinguen las piedras en la parte inferior del cimiento de los muros producto del colapso de estas estructuras. Algunos de estos muros midieron entre 2 a 3 metros.

Habiendo recorrido los dos kilómetros desde la quebrada San Mateo, se distingue una estructura aislada, construida del mismo material con la que se construyó el canal en ese sector. Se constituye como un muro dispuesto de manera S-N, construido en base a rocas calizas. No se encontró cerámica y el estado de conservación es malo. Inferimos la asociación de este vestigio arquitectónico con el canal por el mismo material empleado en su construcción (ver figura 28).

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Unos metros más al Oeste y llegamos al denominado segundo terraplén, la parte más conocida del canal por la monumental arquitectura que expone.

El segundo terraplén se define de manera general como una plataforma construida en el mismo divortium aquarum de las cuencas de Nepeña y Lacramarca. Para el lado N (Lacramarca-Macate) se identifican hasta 3 plataformas superpuestas (ver figura 29). Gran parte del terraplén se encuentra colapsado. El largo es de 64 metros la parte aérea. El ancho fluctúa entre 2.80 y 3.40. La altura tomada en base a una parte conservada fue de 3.60 metros. Se identificaron hasta dos o tres tipos de rocas utilizadas como material constructivo. Asociado al terraplén existen caminos que llegan del Norte y Oeste. Asociada a esta construcción, se encuentran tres a cuatro estructuras o recintos semicirculares de función indeterminada (ver figura 30). Al parecer, funcionarían a modo de pequeñas cochas para captar el agua de las lluvias, para posteriormente encauzarlas hacia el canal.

La mayoría de estas estructuras se encuentran colapsadas.

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El tercer terraplén se ubica 380 metros del primero, siguiendo el curso del canal. Se evidenció el corte realizado por la construcción de la carretera de mantenimiento de las torres de alta tensión Chimbote-Huallanca, dejando al descubierto el perfil del relleno constructivo del canal (figura 31).

Figura 31. Corte del canal realizado para construir la carretera de mantenimiento de las torre s de alta tensión. Vista NO-SE.

Figura 31. Corte del canal realizado para construir la carretera de mantenimiento de las torre s de alta tensión. Vista NO-SE.

El canal sigue su curso en dirección Sur, bordeando una nueva loma (Pukapampa o Recuay Posada ¿?); al trasponer esta loma ya no es distinguible, por lo que se prosigue caminando, considerando la gravedad y el criterio que pudiera haber seguido el canal. Al llegar al extremo de la loma, en la zona limítrofe de Macate y Jimbe, se encont ró un asentamiento arqueológico descrito en la parte superior de este documento como Pukapampa.

  • Tramo III: comprende desde la loma de Recuay Posada hasta la intersección de la carretera que proviene de Jimbe y la que viene de Lacramarca, zona conocida como cruce de Ventanilla (Km 25 + 841), por situarse en la parte inferior del cerro del mismo nombre (ver mapa 6).

Trasponiendo una nueva loma, la de Recuay Posada o Lacato ¿? entramos a una zona dominada por los cerros Ticas y Ulto Cruz en la parte superior. De por sí, este lugar, da la impresión de esconder muchos sitios arqueológicos; la geografía y las vertientes de agua que bajan por doquier dotan a esta zona con un potencial para futuras prospecciones arqueológicas intensivas. Se tiene conocimiento que en los alrededores de esta zona está ubicado un sitio arqueológico conocido como Tzaqanan, definido por Gambini (1984) como un complejo de piedras labradas con una superficie total de 15 a 20 hectáreas.

Por esta zona son muy frecuentes las cuchillas de agua que bajan de la cima de los cerros así como los ojos de agua o puquios ubicados muy cerca y en la parte superior del canal. Es muy posible que estas escorrentías naturales de agua hayan dotado del líquido elemento al canal. Bordeando la parte inferior de los cerros Ulto Cruz encontramos evidencias de como los antiguos peruanos labraron las rocas del mismo cerro, para dar paso al trazo del canal (ver figura 32).

Figura 32. Piedra labrada para dar paso al canal.

Figura 32. Piedra labrada para dar paso al canal.

Siguiendo el recorrido, esta vez bordeando e ingresando a la parte inferior del cerro Ventanilla, encontramos un sector del canal evidenciando la disposición de las piedras colocadas de manera firme en la cabeza de los muros de contención, con las caras planas hacia el interior (ver figura 33). Poco antes de llegar al empalme de las carreteras provenientes de Rayan y Lacramarca, se pierde el trazo del canal debido a la densa vegetación que adquiere el terreno por este sector. Proseguimos la marcha siguiendo la carretera en dirección a Kiway Punta.

  • Tramo  IV:  comprende  desde  el  cruce  de  Ventanilla  hasta  el  fin  del  trazoreconocible en la parte alta del pueblo de Quilcay (Km 28 + 830)(ver mapa 7)

Antes de llegar a la cresta de Kiway Punta, encontramos un asentamiento arqueológico, dividido en dos sectores. Uno en la misma cresta del cerro Kiway y el otro en su parte inferior, en dirección este. La separación entre ambos es de 100 metros aproximadamente.

Figura 33. Sector del canal caracterizado por la disposición de piedras planas hacia el interior.

Figura 33. Sector del canal caracterizado por la disposición de piedras planas hacia el interior.

Después de 20 minutos aproximadamente, se pudo divisar el trazo del canal y se pudo retomar su recorrido.  Habiéndolo recorrido unos metros, nos encontramos con dos campesinos de Quilcay, los cuales nos dieron unas referencias del trazo del canal y su finalización. Nos comentaron que el trazo no llegaba hasta el Cerro Corona, como lo menciona Gambini, sino más bien en las inmediaciones superiores a Quilcay. Siguiendo el trazo del canal y habiéndonos despedido de los campesinos, no tardamos de recorrer un kilómetro y llegamos al punto donde supuestamente termina el canal de Huiru Catac, al menos, el trazo más definido. Aquí el trazo se pierde por la vegetación y la erosión. Es curioso que el trazo del canal se pierda en un lugar donde podría haber seguido tanto para el valle de Lacramarca como para el valle de Nepeña (ver figura 34) (ver mapa 8). Gambini (1984) menciona que el canal seguía su trazo hasta la costa, en las inmediaciones de la hacienda Tambo Real. Sin embargo, la presente prospección solo se limitó a realizar el reconocimiento en la parte donde el trazo del canal aun es distinguible. Más allá del punto donde se pierde el canal según nuestra investigación, Gambini menciona que flanqueaba la parte Norte del cerro Corona. Creemos que la vegetación y el paso del tiempo han borrado el trazo del canal. Es necesario anotar que el canal es utilizado en la actualidad,  a  partir  de  Kiway Punta,  como  un  sendero  transitable  para  personas  y animales.

Figura 34. Fin del tramo reconocible del canal Huiru Catac.

Figura 34. Fin del tramo reconocible del canal Huiru Catac.


TECNOLOGÍA CONSTRUCTIVA

El canal fue construido, en sus diferentes tramos, de acuerdo a las condiciones geográficas y el relieve por donde se diseñó su trazo, empleando los materiales cercanos del área.

En algunos casos, como en los primeros kilómetros, bastó con realizar aplanamientos del relieve (caso 1) (figura 35). En otros, se tuvo que erigir pequeños muros de contención de 1 metro aproximadamente. Estos muros fueron levantados con rocas rústicas de cerro y al parecer tuvo una delgada capa de mortero, no muy distinguible en la actualidad (caso 2) (figura 36). Asimismo, en algunos tramos se tuvo que horadar la roca para darle paso al trazo del canal (caso 3) (figura 37). Creemos conveniente utilizar el término rocas en vez de piedras debido a lo sugerido por los geólogos. La palabra piedra es un término mal utilizado para referirse a la roca y es un error muy usual en la redacción de los informes de campo.

En algunos sectores, se levantaron muros de contención de hasta 8 metros de altura. Las rocas rústicas de cerro fueron superpuestas unidas con una argamasa en sus juntas a modo de agarre y consistencia. Actualmente, existe una especie de fango mezclado con musgo y líquenes, los cuales perjudican su conservación.  La colocación de las rocas que conforman este muro de contención no es uniforme.

Siguiendo con el análisis de la tecnología constructiva del canal, se identificaron hasta 3 terraplenes, los cuales destacan por su monumentalidad. Cada terraplén fue construido con la materia prima que existía en los alrededores. Vemos que en la edificación del primer terraplén, encontramos rocas sumamente rústicas sin labrar, superpuestas y unidas con una argamasa simple (figura 38). Los terraplenes siempre fueron construidos con una finalidad: la de darle pendiente de caída al flujo de agua. Existen también, tramos donde el talud vertical del cerro, determinó la construcción de pequeños muros de contención desde la superficie.

Los dos terraplenes monumentales siguientes, fueron erigidos con el mismo material y al parecer, en el mismo momento, inferido por el mismo material y técnica empleado (figura 39).

Algo de resaltar aquí, es la percepción que los antiguos peruanos tenían con la naturaleza de sus construcciones. Se pudo identificar de manera fehaciente, como los constructores fijaron como cimiento de los muros, las grandes rocas del mismo cerro. Es decir, aprovecharon las características geomorfológicas de la zona para levantar estos grandes muros de contención (ver figura 40).

Figura 35. Técnica constructiva correspondiente al caso 1

Figura 35. Técnica constructiva correspondiente al caso 1

Figura 36. Detalle constructivo correspondiente al caso 2

Figura 36. Detalle constructivo correspondiente al caso 2

Figura 37. Detalle constructivo correspondiente al caso 3.

Figura 37. Detalle constructivo correspondiente al caso 3.

Figura 38. Panorámica del primer terraplén. Su altura promedio es de 10 metros de altura. Vista O-E.

Figura 38. Panorámica del primer terraplén. Su altura promedio es de 10 metros de altura. Vista O-E.

Figura 39. Panorámica del segundo terraplén. Vista N-S.

Figura 39. Panorámica del segundo terraplén. Vista N-S.

Figura 40. Afloramiento de roca utilizado como base para levantar los muros.

Figura 40. Afloramiento de roca utilizado como base para levantar los muros.

La construcción de los monumentales terraplenes significó una gran inversión en mano de obra y materiales para tal tarea. Es posible que debido a esto, se hayan encontrado algunas estructuras aisladas y recintos alrededor de estas construcciones.

En el cuerpo interno de los terraplenes, destacan las rocas calizas de regular tamaño en el centro, así como las rocas planas de menor tamaño en las caras expuestas del canal. En su parte interior, el canal parece haber tenido una capa de argamasa más sólida (figura 41).

Figura 41. Vista de perfil y cuerpo interno del tercer terraplén.

Figura 41. Vista de perfil y cuerpo interno del tercer terraplén.

En determinados sectores del canal se incrustaron unas piedras con forma de media luna, las cuales pensamos, sirvieron para darle agarre al terreno y también para prevenir pequeños deslizamientos en las partes críticas del canal (ver figura 42).

Figura 42. Detalle de piedra incrustada con forma de media luna.

Figura 42. Detalle de piedra incrustada con forma de media luna.

El tipo de roca utilizado para erigir los terraplenes, como ya se comentó, fue la caliza. Sin embargo, tenemos conocimiento por referencias bibliográficas (Villafana, 1986), se consideraba también la utilización de la roca pizarra en su constitución. Para determinar ello, se recogieron muestras de distintos tipos de rocas en base a sus características físicas y se llevó a cabo un pequeño experimento para conocer si reaccionaban ante el vinagre como lo hacen las calizas.

El  resultado  fue  que,  aquellas  aparentes  rocas  pizarras,  también  reaccionaron  con efervescencia como las calizas.


CONCLUSIONES

El reconocimiento arqueológico del canal prehispánico Huiru Catac y sus componentes arqueológico periféricos permite conocer que existió una considerable ocupación humana en la parte alta del valle de Nepeña. Los aportes del presente estudio, brindan un panorama propicio para proseguir los estudios en búsqueda del entendimiento de las sociedades que habitaron la cuenca alta del valle.

El presente estudio no representa más que una aproximación básica al canal Huiru Catac, en base a sus características físicas, naturaleza y apreciaciones críticas teniendo como base las pocas investigaciones realizadas para periodos prehispánicos en la zona.

En sus casi 29 km de recorrido, el antiguo jimbeño demostró un conocimiento de su geografía y desafió las condiciones desfavorables, con mucha inversión en mano de obra y esfuerzo comunal, lo que nos lleva a pensar en una sociedad organizada y presencia de especialistas en la construcción de dicho canal.

Acerca de la aproximación temporal en la construcción del canal, creemos que, en base a la bibliografía consultada y, las características arquitectónicas del canal, el canal fue construido a partir del Horizonte Medio, quizás en una época en que la sociedad Recuay o su influencia, ya se encontraba consolidada en el territorio alto del valle de Nepeña. Algunas construcciones arquitectónicas empleando la técnica de la pachilla, nos permiten proponer estas conclusiones preliminares.

Sin embargo, mientras no existan excavaciones arqueológicas en el canal y los sitios relacionados a este, no podremos afirmar contundentemente esta hipótesis. Al respecto, podemos postular que entender la naturaleza del sitio arqueológico Kiway, nos dará una mejor idea acerca de la función y cronología del canal.

Lo que si podemos afirmar acerca de este canal prehispánico, es la importancia que tuvo en los dos valles, el de Nepeña y el de Lacramarca, al hallarse signos de haber sido diseñado para este último también. Bajo esta premisa, podemos decir que, fueron los hombres del valle medio y alto, los que apoyaron en las labores de construcción del canal. Inferimos esto, al no encontrar evidencias de asentamientos arqueológicos que denoten una considerable densidad poblacional ligada a áreas comunes o habitacionales en la parte superior del valle o cerca al área de influencia del canal.

En última instancia, este tipo de obras hidráulicas logradas hace cientos de años por habitantes  que  ocuparon estas áreas  no  hace  más  que  reafirmar  los  lazos  con  sus descendientes actuales, los pobladores de Jimbe y del valle de Nepeña en general. Permite conocer el afán progresista de estas sociedades por el desarrollo de sus pueblos y comunidad en general. Puedo asegurar que, conociendo lo que hicieron antes sus antepasados, los habitantes actuales tomaran conciencia que la unión de sus pueblos y comunidades ya dejo una obra hidráulica que permanece allí, arriba, intacta al paso del tiempo y las calamidades.

Informe completo, solicitarlo al correo: gsagua.org@gmail.com


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